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Cuidado de la piel seca en invierno – guía práctica

El frío, el viento y los cambios bruscos de temperatura hacen que la piel pierda agua con más facilidad durante el invierno. Como resultado, aparecen tirantez, descamación, picor o enrojecimiento. Con una rutina adecuada, una buena elección de productos y el apoyo de una farmacia personalizada, es posible mantener la piel confortable y protegida incluso en los meses más fríos.

  • Elige limpiadores suaves sin jabón y limita el uso de agua muy caliente para no dañar la barrera cutánea.
  • Aplica cremas o bálsamos ricos en ingredientes hidratantes y reparadores al menos dos veces al día.
  • Protege el rostro y las manos con guantes, bufandas y fotoprotector solar también en invierno.
  • Mantén una buena hidratación bebiendo agua y evitando el exceso de calefacción y ambientes muy secos.
  • Consulta en una farmacia personalizada si presentas grietas, eccemas o picor persistente.

Por qué la piel se seca más en invierno

En invierno, varios factores se combinan para favorecer la deshidratación cutánea. Por un lado, el aire frío contiene menos humedad y el viento aumenta la evaporación del agua de la superficie de la piel. Por otro, la calefacción en interiores reseca aún más el ambiente. Además, es frecuente ducharse con agua muy caliente y utilizar limpiadores agresivos, lo que altera el manto hidrolipídico, una fina capa de agua y lípidos que actúa como barrera protectora.

Cuando esta barrera se ve dañada, la piel pierde agua con más rapidez y se vuelve más vulnerable a irritantes y alérgenos. Esto se traduce en sensación de tirantez, descamación visible, picor e incluso pequeñas fisuras. Las personas con dermatitis atópica, psoriasis, piel muy clara o mayores de 60 años suelen ser especialmente sensibles a estos cambios.

La buena noticia es que, con una rutina adaptada y el asesoramiento de una farmacia personalizada, se puede reforzar esa barrera cutánea y reducir de forma notable las molestias típicas del invierno.

Señales de alarma en la piel seca

No toda la sequedad es igual. Algunas manifestaciones indican que la piel necesita un cuidado más intensivo o incluso valoración médica. Conviene prestar atención a los siguientes signos:

  • Tirantez constante: sensación de “piel que tira” incluso después de aplicar crema.
  • Descamación visible: pequeñas pieles sueltas, sobre todo en mejillas, frente, piernas y brazos.
  • Picor o quemazón: puede indicar irritación o el inicio de un eccema.
  • Enrojecimiento persistente: especialmente en zonas expuestas como nariz y pómulos.
  • Grietas o fisuras: frecuentes en manos, labios y talones; pueden doler y favorecer infecciones.

Si la piel se enrojece mucho, duele, supura o aparecen placas muy inflamadas, conviene acudir al médico. Mientras tanto, una rutina suave y una correcta selección de productos, orientada desde una farmacia personalizada, puede ayudar a aliviar y prevenir el empeoramiento.

Ingredientes clave para cuidar la piel seca en invierno

Elegir bien los ingredientes es tan importante como la frecuencia de aplicación. Algunos activos destacan por su capacidad para hidratar, retener agua y reparar la barrera cutánea:

Ingrediente Función principal Recomendado para
Glicerina, urea a baja concentración Atraen y retienen agua en la capa superficial de la piel Hidratación diaria de rostro y cuerpo
Ácido hialurónico Hidratación intensa, efecto relleno de la superficie Piel del rostro, contorno de ojos
Ceramidas, colesterol, ácidos grasos Reparan y refuerzan la barrera cutánea Piel muy seca, atópica o sensibilizada
Manteca de karité, aceites vegetales Aportan lípidos y evitan la pérdida de agua Manos, pies, zonas muy resecas
Niacinamida Calma, mejora la barrera y reduce enrojecimiento Piel sensible y con tendencia a irritarse

En invierno, suelen funcionar mejor las texturas cremosas o bálsamos que las lociones ligeras. Un consejo habitual en farmacia personalizada es adaptar la textura a la zona: fórmulas más ricas para cuerpo y manos, y emulsiones más ligeras pero nutritivas para el rostro, según el tipo de piel.

Pasos para una rutina diaria de piel seca en invierno

Una rutina constante, sencilla y bien elegida marca la diferencia. A continuación, una guía paso a paso que puedes adaptar a tus necesidades.

  1. Limpieza suave, mañana y noche

    Utiliza un limpiador sin jabón, con pH fisiológico y sin perfumes intensos. Evita frotar en exceso y usar agua muy caliente. En el cuerpo, opta por syndets (sustitutos del jabón) o aceites de ducha que limpian sin resecar.

  2. Hidratación inmediata tras el lavado

    Aplica la crema o bálsamo hidratante en los primeros 3–5 minutos después de secar la piel, cuando aún está ligeramente húmeda. Esto ayuda a sellar la humedad. En el rostro, elige productos con ceramidas, glicerina o ácido hialurónico; en el cuerpo, fórmulas más nutritivas.

  3. Protección solar diaria

    Aunque el cielo esté nublado, los rayos UV siguen presentes y pueden dañar la piel, especialmente si está seca o sensibilizada. Usa un fotoprotector de amplio espectro en rostro, cuello y manos si van a estar expuestos.

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  4. Cuidado específico de manos y labios

    Las manos se lavan con frecuencia y están muy expuestas al frío. Aplica una crema de manos nutritiva varias veces al día, insistiendo después del lavado. En los labios, utiliza bálsamos reparadores con ceras y mantecas, evitando lamerlos.

  5. Revisión nocturna

    Antes de acostarte, revisa las zonas más secas (talones, codos, rodillas, manos). Si están muy agrietadas, aplica una capa más gruesa de crema o un producto específico reparador y, si es posible, cúbrelo con calcetines o guantes de algodón.

Hábitos diarios que marcan la diferencia

Más allá de las cremas, algunos hábitos cotidianos ayudan a mantener la piel más cómoda y protegida en invierno:

  • Duchas cortas y templadas: limitar el tiempo a unos 5–10 minutos y evitar el agua muy caliente.
  • Secado suave: secar la piel dando toques con la toalla, sin frotar con fuerza.
  • Ambiente menos seco: si la calefacción está muy alta, utilizar humidificadores o colocar recipientes con agua en la habitación.
  • Ropa adecuada: preferir tejidos de algodón en contacto directo con la piel y evitar lana o fibras sintéticas que puedan irritar.
  • Hidratación interna: beber agua de forma regular, aunque no se tenga sed, y moderar el consumo de alcohol y bebidas muy azucaradas.
  • Alimentación equilibrada: incluir alimentos ricos en ácidos grasos omega-3 (pescado azul, frutos secos) y antioxidantes (frutas y verduras de colores intensos).

Cómo adaptar la rutina según el tipo de piel

No todas las pieles secas son iguales. Ajustar la rutina a cada caso mejora la eficacia y reduce el riesgo de irritación.

Piel seca y sensible

Requiere fórmulas hipoalergénicas, sin perfumes y con pocos ingredientes, priorizando la reparación de la barrera cutánea. Son útiles las cremas con ceramidas, niacinamida y avena coloidal. Conviene evitar exfoliantes físicos y peelings agresivos durante los meses más fríos.

Piel seca y madura

En este caso, la disminución de lípidos naturales y colágeno agrava la sequedad. Se recomiendan cremas más ricas, con antioxidantes (vitamina E, vitamina C estabilizada) y activos que favorezcan la firmeza, siempre valorando la tolerancia. La constancia es clave para notar mejoría en textura y confort.

Piel mixta con zonas secas

Es posible tener la zona T algo grasa y mejillas secas en invierno. En estos casos, puede combinarse un limpiador suave con una hidratante ligera en la zona T y una fórmula más nutritiva en las áreas secas. Un consejo habitual en entornos de farmacia personalizada es usar diferentes texturas según la zona del rostro, en lugar de un único producto para todo.

Cuándo acudir al profesional sanitario

La mayoría de los casos de piel seca en invierno mejoran con una rutina adecuada y cambios de hábitos. Sin embargo, conviene buscar ayuda profesional si:

  • El picor es intenso, te despierta por la noche o te impide hacer vida normal.
  • Aparecen placas muy rojas, con costras o pequeñas ampollas.
  • Las grietas sangran con facilidad o parecen infectadas (calor, dolor, pus).
  • La piel no mejora tras varias semanas de cuidados constantes.

En estas situaciones, puede ser necesaria la valoración médica y, en algunos casos, tratamientos específicos como corticoides tópicos, inmunomoduladores o antibióticos. El farmacéutico puede ayudarte a identificar cuándo es necesario derivar al médico y cómo complementar el tratamiento con productos dermocosméticos seguros.

Preguntas frecuentes

¿Es normal que la piel pique más en invierno?

Sí, es frecuente que la piel pique más en invierno debido a la pérdida de agua y al daño en la barrera cutánea. El frío, el viento y la calefacción resecan la piel, lo que favorece la aparición de tirantez y picor. Si el picor es intenso o se acompaña de enrojecimiento y lesiones, conviene consultar a un profesional sanitario.

¿Puedo exfoliar la piel si la tengo muy seca en invierno?

La exfoliación debe hacerse con mucha precaución. En general, se recomienda reducir la frecuencia y evitar exfoliantes físicos con partículas abrasivas. Si se utiliza un exfoliante químico suave, debe ser con baja concentración y siempre seguido de una hidratación intensa. En piel muy sensible, es preferible centrarse en la reparación de la barrera cutánea.

¿La calefacción empeora la sequedad de la piel?

Sí, la calefacción reseca el ambiente y favorece la evaporación del agua de la piel, lo que empeora la sequedad. Mantener una temperatura moderada, ventilar a diario y utilizar humidificadores ayuda a reducir este efecto. También es útil aplicar hidratante con más frecuencia en las zonas que más se resecan.

¿Qué tipo de crema es mejor para las manos agrietadas?

Para manos muy secas o agrietadas se recomiendan cremas ricas en lípidos (manteca de karité, aceites vegetales), glicerina y, en algunos casos, urea a concentraciones moderadas. Las texturas en bálsamo o pomada suelen ser más eficaces. Es importante aplicarlas varias veces al día y especialmente antes de dormir.

¿Es necesario usar protector solar en invierno?

Sí, es recomendable utilizar protector solar durante todo el año. Los rayos UVA atraviesan las nubes y los cristales, y contribuyen al envejecimiento cutáneo y a ciertos problemas de pigmentación. En invierno puede bastar con un fotoprotector de factor medio en el rostro y las zonas expuestas, ajustando el nivel de protección según la actividad al aire libre.

Cuidar la piel seca en invierno no requiere rutinas complicadas, sino constancia, productos bien elegidos y hábitos que respeten la barrera cutánea. Con una buena información y el apoyo de profesionales de la salud, es posible mantener la piel confortable, flexible y protegida durante toda la temporada fría.

Autor: Tu Farmacia Granada

Redactor experto en farmacia y salud

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